En
años recientes, Los Choneros parecen haber migrado de su bastión histórico en
Manta, Ecuador, a la provincia de Guayas, al sur, específicamente la capital
Guayaquil, que es el centro narcotraficante del país. Guayaquil es también el
bastión histórico de Los Lagartos, el principal rival del grupo, quien está en
guerra declarada con Los Choneros por el control de las economías criminales.
Pese a los repetidos esfuerzos de las autoridades ecuatorianas por desarticular las pandillas, la estructura bifurcada de Los Choneros que opera en las prisiones, al igual que en las calles ha vuelto inútiles esos sucesivos intentos, pues la difusa estructura del grupo resulta evasiva. Sin embargo, con Los Choneros como causantes del alza en los índices de violencia en Ecuador, seguramente recaerá sobre el grupo un mayor escrutinio del gobierno. La violencia en el sistema penitenciario de Ecuador ha alcanzado niveles críticos y la escalada de violencia el 23 de febrero de 2021, que constituyó el más grande motín carcelario de la historia de Ecuador, ha convertido a “Los Choneros” en sinónimos de uno de los mayores problemas en Ecuador: la violencia carcelaria.
La
implementación de nuevas estrategias para contener la violencia en las
prisiones y desarticular las pandillas por parte del gobierno ecuatoriano,
puede plantear un reto importante para Los Choneros, en especial ahora que el
conflicto con sus subgrupos que se han rebelado amenaza la frágil estructura de
mando del grupo.
Esta guerra intestina ha dejado más de 300 prisioneros muertos en 2021, una escalada que Ecuador no está preparado para enfrentar. No se sabe cómo los Choneros podrán resistir dicha presión.


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